En el maravilloso universo de los placeres etílicos, el vino ocupa un trono especial. Pero, ¡alto ahí! Antes de sumergirnos en la elegante danza de los aromas y sabores, debemos resolver el misterio crucial (sobre todo para que no quedes mal): ¿cuánto llenar la copa de vino? No te preocupes, estamos aquí para destapar esa botella de incertidumbre y llenar tu conocimiento con el néctar de la sabiduría vinícola.

Lo cierto es que la puedes llenar como tu quieras que para eso es tu copa pero te interesa leer este artículo. Imagina esta escena: estás en una cena de colegas, con tu copa de vino en mano. ¿Te has preguntado alguna vez si la cantidad que has vertido es la apropiada? ¿O si estás siguiendo algún código secreto de los amantes del vino con mucha clase? No te preocupes, no es necesario convocar a un sommelier con capa y espada, pero sí es crucial entender el arte de llenar la copa con gracia y precisión.

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Primero, olvídate de la regla “hasta el borde”, a menos que quieras participar en la versión adulta del juego “Jenga” y estés dispuesto a sacrificar tu alfombra favorita. Llenar la copa de vino no es un concurso de llenado al tope; es más bien una danza delicada entre el disfrute y la moderación, sobre todo la moderación.

En el mundo del vino, el espacio en la copa no es simplemente un vacío esperando ser llenado. ¡No, no, no! Es un lienzo en blanco que debe ser pintado con la cantidad justa para que los aromas se desplieguen como fuegos artificiales en tu nariz. Además, ¿quién quiere agitar el líquido y terminar con una alfombra vinosa?

Cuanto se llena la copa de vino

Por norma general son:

  • Vinos secos (tintos o blancos): 150ml
  • Jerez: 90ml
  • Oporto: 90ml
  • Dulces: 60-90ml
  • Vinos espumosos: 150ml

Fuente: Vinetur

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La regla número uno: evita el llenado hasta la boca de la copa. Imagina que tu copa es como una obra de arte, y el líquido es el protagonista que debe tener su espacio para brillar. Deja que respire, que se mezcle con el oxígeno y alcance su máximo esplendor antes de darle la bienvenida a tu paladar.

Ahora bien, ¿cuánto es suficiente? Piensa en la cantidad de vino que se vierte en la copa como un abrazo amistoso, no como un apretón de manos frío y formal. Una tercera parte de la copa es un punto de partida seguro. De esta manera, le das al vino suficiente espacio para expresarse y, al mismo tiempo, te aseguras de que haya suficiente líquido para disfrutar.

Pero espera, ¡aún hay más! La temperatura también juega un papel importante en esta travesía vinícola. Si llenas demasiado la copa, el vino se calentará rápidamente debido al contacto con tus manos, y nadie quiere un vino tibio que se sienta como un abrazo incómodo.

Conclusiones

En resumen, llenar la copa de vino es un arte que requiere equilibrio y gracia. Si la llenas mucho, se airea menos y oleras peor el vino, y al estar más vino en contacto con el cristal y las manos, se acaba calentando. En cambio, si la llenas correctamente con esos 150ml o bien en la zona donde la copa se empieza a estrechar, sin duda se airea mejor, se puede agitar sin problemas, el vino no se calienta porque hay menos cantidad para ser bebida y ¡te llenas las veces que haga falta!

Así que la próxima vez que te enfrentes a la pregunta existencial de cuánto llenar la copa, recuerda estas palabras sabias y disfruta del viaje sensorial que el vino tiene reservado para ti. ¡Salud y feliz vertido! 🍷

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